COLITIS ULCERATIVA CRÓNICA INESPECIFICA        0

COLITIS ULCERATIVA

La colitis ulcerativa crónica inespecífica es una entidad caracterizada por una inflamación mucosa difusa del colon y el recto. Ésta comienza a nivel del recto y progresa proximalmente de forma variable. La extensión de la enfermedad se puede dividir en distal o extensa. La forma distal se refiere a la colitis confinada al recto (proctitis) o al recto y sigmoides (proctosigmoiditis). Las formas extensas incluyen la colitis izquierda (hasta el ángulo esplénico), la extendida (hasta el ángulo hepático) y la pancolitis (todo el colon). El 95% de los pacientes tienen afección del recto, el 50% del recto y sigmoides, el 30% colitis izquierda y el 20% pancolitis. Esta enfermedad no tiene predilección por algún sexo. En relación a la edad, tiene una presentación bimodal, con el pico más importante entre los 15 y 30 años, y un segundo pico entre los 55 y 80 años.



CUCI

A continuación les presentamos un resumen del articulo publicado por los galenos

Dr. Omar Vergara Fernandez, Dr. Takeshi Takahashi Monroy, Dr. Quintín Héctor González Contreras

La colitis ulcerativa crónica inespecífica es una entidad caracterizada por una inflamación mucosa difusa del colon y el recto. Ésta comienza a nivel del recto y progresa proximalmente de forma variable. La extensión de la enfermedad se puede dividir en distal o extensa. La forma distal se refiere a la colitis confinada al recto (proctitis) o al recto y sigmoides (proctosigmoiditis). Las formas extensas incluyen la colitis izquierda (hasta el ángulo esplénico), la extendida (hasta el ángulo hepático) y la pancolitis (todo el colon). El 95% de los pacientes tienen afección del recto, el 50% del recto y sigmoides, el 30% colitis izquierda y el 20% pancolitis. Esta enfermedad no tiene predilección por algún sexo. En relación a la edad, tiene una presentación bimodal, con el pico más importante entre los 15 y 30 años, y un segundo pico entre los 55 y 80 años.

Etiología

La etiología de la EII continúa siendo desconocida. El consenso es que tanto la EC como la CUCI se desencadenan en individuos con susceptibilidad genética que son sometidos a factores ambientales desencadenantes (infecciones, medicamentos u otros agentes). El tabaquismo incrementa el riesgo de la EC pero disminuye el de CUCI. Otros factores ambientales protectores son el antecedente de apendicectomía y la lactancia materna.2,4 Entre los factores de riesgo se han propuesto factores dietéticos, medicamentos, historia de vacunación, variaciones estacionales, suministro de agua, infecciones perinatales, agentes infecciosos gastrointestinales, estrés, anticonceptivos orales, contacto con mascotas, amigdalectomía, químicos ambientales, higiene, transfusiones sanguíneas y el entorno social. Se ha encontrado una asociación de los antígenos HLA-DR2 y DR1 con el desarrollo de CUCI, los haplotipos DR3 y DQ2 con una afección más extensa en el colon y una asociación negativa con los antígenos DR4 y DRW6. Se ha visto una asociación del gen IBD2 en

el cromosoma 12 con la EC y CUCI. Los cromosomas 3, 7 y X también parecen estar involucrados. Las citocinas juegan un papel central en la modulación del sistema inmunitario intestinal. En la EII se ha encontrado un desequilibrio entre las citocinas pro inflamatorias y anti-inflamatorias, con niveles elevados de IL-1, IL-6, IL-8 y FNT-. En CUCI se ha observado una concentración mayor de IL-5 (respuesta inmune tipo Th2), así como de anticuerpos contra el citoplasma perinuclear de neutrófilos (pANCA).5

Manifestaciones clínicas

El síntoma cardinal de CUCI es la diarrea sanguinolenta. Se pueden presentar síntomas asociados como dolor cólico abdominal, urgencia en la defecación, tenesmo, distensión y meteorismo. Aunque con menor frecuencia, también pueden presentarse algunas manifestaciones extraintestinales. Característicamente, los pacientes refieren aumento en la frecuencia de las evacuaciones; aunque generalmente no son líquidas ni abundantes, ya que se deben a inflamación rectal, tienden a ser escasas y están acompañadas de moco y sangre (diarrea exudativa). Cerca del cincuenta por ciento de los pacientes tiene una recidiva en cualquier año. Una minoría tiene una enfermedad continua crónica y del veinte al treinta por ciento de los que tienen pancolitis necesitarán una colectomía. Después del primer año de padecer la enfermedad el cincuenta por ciento de los pacientes

tienen una capacidad completa para trabajar. Entre las manifestaciones sistémicas, puede haber febrícula o fiebre, malestar general, astenia, adinamia y pérdida de peso. Los niños pueden presentar retraso en el desarrollo.

Dentro de las manifestaciones extraintestinales destacan por su frecuencia las articulares (artritis colítica o espondilitis anquilosante; entre el 16 al 26%); dermatológicas (eritema nodoso y pioderma gangrenoso; en el 5%), oculares (conjuntivitis, uveítis y epiescleritis; en el 4%), hepatobiliares (pericolangitis, colangitis esclerosante) y pulmonares.

Complicaciones

La colitis tóxica se presenta en pacientes con actividad intensa que desarrollan datos de afección inflamatoria severa en el colon, asociada a un síndrome de respuesta inflamatoria sistémica, con una progresión rápida en una o dos semanas. El megacolon es la forma más avanzada de afección. En esta complicación, las lesiones no se limitan a la mucosa y submucosa sino que llegan a abarcar la muscular e inclusive la serosa. Los criterios más utilizados para su diagnóstico son los de Truelove-Witts (seis o más evacuaciones sanguinolentas al día, 37.8 grados o más de temperatura en por lo menos dos días consecutivos, frecuencia cardiaca mayor de 90 por minuto, concentración de hemoglobina de 9 g/dl o menor, velocidad de sedimentación globular de 30 mm/hora o mayor).6 En el megacolon se encuentra una dilatación colónica mayor de seis centímetros, con atonía y toxicidad sistémica. Los pacientes con CUCI pueden presentar una perforación secundaria a su actividad o como parte de los estudios diagnósticos. Usualmente la hemorragia asociada al CUCI es crónica, aunque en ocasiones se presenta de forma aguda como parte de una actividad severa; este tipo de hemorragia representa porcentajes bajos en las series de CUCI y de hemorragia de tubo digestivo bajo llevados a cirugía en nuestro país.7-9 Los pacientes con un inicio de la enfermedad temprano, con muchos años de evolución o con pancolitis tienen un mayor riesgo de desarrollar carcinoma. El riesgo de cáncer de colon en pacientes con CUCI está bien descrito y se ha estimado del 2% a los 20 años y del 43% a los 35 años después del diagnóstico. La mayoría de clínicos están de acuerdo que éste varía del 0 al 20% a los 20 años de la enfermedad. En este grupo de pacientes, el carcinoma no se desarrolla a partir de la secuencia adenoma-carcinoma, por lo que la prevención es más difícil y se basa principalmente en la búsqueda de displasia por colonoscopia.10 Se ha sugerido la vigilancia en pacientes con colitis ulcerativa extensa por 8 años o más, colitis del lado izquierdo por 15 años o más y en pacientes con colangitis esclerosante al momento del diagnóstico. La colonoscopia se debe hacer hasta el ciego con toma de treinta y tres macrobiopsias o biopsias en los cuatro cuadrantes cada 10 centímetros, quitando todos los tumores o lesiones asociadas a displasia. En un estudio se demostró que la cromo endoscopia mejoró la detección de lesiones neoplásicas en este grupo de pacientes, pudiendo realizar biopsias dirigidas. En una revisión sistemática de la literatura hubo evidencia que con la vigilancia colonoscópica se detectaron neoplasias en un estadio más temprano y con un mejor pronóstico.

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