Poca información en la venta de productos para adelgazar y evitar la caída del cabello
No siempre se informa de su composición y de los posibles efectos adversos
Diagnosticar sin conocer la causa
Antes de ofrecer un tratamiento, lo primero es realizar un correcto diagnóstico de la situación del cliente evaluando desde hace cuánto tiempo nota esa pérdida de pelo, si lo nota diferente (más frágil, débil, con caspa...), si hay antecedentes familiares de calvicie o alopecia, cuáles son sus hábitos de vida y de alimentación o si se encuentra actualmente en situaciones de nerviosismo, enfermedad o padece problemas de sueño.
En la práctica, no llegan a cuatro de cada diez establecimientos donde se preguntó al supuesto cliente desde hacía cuanto notaba una mayor pérdida de cabello antes de recomendarle ningún tratamiento. Tan solo lo hicieron en 46 centros: siete en Bilbao, los seis visitados en Córdoba, cinco en Sevilla, cuatro de A Coruña, Málaga y Valencia; tres en Logroño, Valladolid y Zaragoza, respectivamente; dos de Barcelona y de San Sebastián y uno de Madrid, Oviedo y Pamplona, respectivamente.

Es fundamental saber que la alopecia puede tener varias causas: genética, relacionadas con situaciones de estrés, depresión o estados carenciales de minerales o vitaminas. Por tanto, antes de tratar el problema es primordial determinar su causa. En la investigación, se comprobó que en un 90% de las visitas realizadas no se preguntó al técnico de la revista si tomaba alguna medicación; solo en dos de cada diez ocasiones se interesaban por antecedentes familiares de alopecia; y únicamente en algo más de una de cada tres ocasiones, el dependiente preguntaba por alguna situación de tensión o nerviosismo como principal causa de una pérdida de cabello.
Calvicie: pastillas, champús y ampollas
Distinto problema pero modus operandi similar: al igual que en los productos recomendados para adelgazar, en todos los establecimientos visitados, ofrecieron un tratamiento para frenar la caída del cabello y ninguno se negó a procurar algún producto. Las propuestas eran diversas pero los dependientes de las 125 farmacias y parafarmacias visitadas recomendaban especialmente cápsulas o pastillas (en un 49% de los casos), champús (45%) y ampollas (37%). En su mayoría, las productos de vía oral son complementos alimenticios que aportan nutrientes que pueden obtenerse a través de una dieta equilibrada.
El precio medio de los tres productos más frecuentes (champús, ampollas y cápsulas) costaban de media 45, 66 y 52 euros, respectivamente mientras los menos habituales (mascarillas y espumas) se vendían a una media de 41 euros y 23, el segundo. En la mitad de las ocasiones, el tratamiento duraba aproximadamente 3 meses. Los argumentos más utilizados para vender este tipo de tratamientos eran básicamente cuatro: porque lo consideraban el más efectivo (en un 38% del total de los casos), porque frena la caída del pelo (en un 14%), porque fortalece el cuero cabelludo (en un 10%) o por el bajo precio (en un 9%). Incluso proporcionaron argumentos de lo más curiosos y llamativos, como que "hace crecer pelusilla", "poco a poco se recupera el pelo perdido", o "lo mejor es no comprar estos productos y ahorrar para hacerse un microinjerto". Otra información pertinente sobre estos productos tiene que ver con las contraindicaciones o posibles efectos secundarios. En siete de cada diez establecimientos, el dependiente aseguró que no tenía efectos secundarios; en una de cada cinco ocasiones no explicó nada o se limitaba a decir que se leyera el prospecto y en apenas un 7% se detallaron las contraindicaciones negativas. Se consideró fundamental que explicasen la composición del producto y sus posibles reacciones alérgicas. Aun así, solo en el 33% de las ocasiones explicaron qué contenía el producto.
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